Ley de Murphy
Hoy he decidido volver de mi retiro voluntario para hablaros de la Ley de Murphy ( últimamente me estoy volviendo muuuuu didáctico); como la mayoría que len mi blog son colegas ( menos unas cuantas ovejas descarriadas que entran en mi blog por el motor de búsqueda) sabeis que estamos en época de examenes. Lo que yo suelo hacer por estas fechas es estudiar en casa al calor del fuego (en esta época hace mucho frío; ¡¡Joé que caló!!) pero últimamente existe una raza de humanos que está invadiendo mi santuario, se les suele llamar humanis pintoris (para los no versados en Latin: el típico pintor cabrón). Os voy a poner en situación hace varios meses que llegamos a un acuerdo para pintar la casa en verano (me dijo que hasta mediados de Agosto no podía) pero el muy cabroncete llegó esta semana pasada a pintar, pese a mis protestas (de que quería estudiar) convenció a mi padre con la escusa de que si cambiaba de pintor perdería la fianza y aquí me teneis estudiando en la biblioteca central en plan exiliado.
Pero lo que más me jode es que el sujeto en cuestión sabe que joden mucho sus interrupciones y cada hora reclama mi presencia para asuntos de vital importancia como darle de beber...
Además como daño colateral mi novia se enfadó conmigo porque estaba muy agobiado y le contesté mal con lo cual puedo asegurar que llevo una semana redonda.

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